Sin exagerar, llevo un mes pensando que no vale la pena seguir adelante; habiendo sido, de él, las dos últimas semanas, las más insoportables. Pero también hay momentos, en los que pienso que tengo suerte. Suerte de existir, suerte de tener amigos como los tengo y suerte de no ser tan gilipollas como para hacer lo que he pensado hacer muchas veces...
Momentos de los que solo se viven con aquellas personas, que te hacen seguir adelante, y que te ponen una sonrisa en la cara, siempre. Personas que merece la pena querer, porque aunque son los únicos capaces de hacerte daño, no lo harám.
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