19 de diciembre de 2013

The E.N.D.

Si eso, eso de cuando lloras y la gente piensa que lo mejor que pueden hacer es darte un abraza o hacerte reir. Pues no, cuando te abrazan lloras aún más y yo por mi parte odio que me hagan reir y no me dejen desahogarme. Sí, ya llevo unos días así, mal, llorando cada minuto en el que no estoy ocupada, y cuando por fin estoy ocupada vuelvo a no hacer nada porque me entran ganas de vomitar y se me aflojan las piernas. ¿Y todo para qué? ¿Vale la pena estar así por un gilipollas que no supo valorarte? ¿Por un egoísta con los cojones de decirte que es todo por tu bien tras haberte tratado de lo peor, sin respetarte ni ayudarte ni nada? ¿De verdad vale la pena estar así? Y aunque no valga la pena, ¿quién controla sus sentimientos? ¿Quién consigue hacer que su corazón deje de latir por la persona equivocada? ¿Quién consigue que su cerebro le gane a su corazón? ¿Y quién consigue no derrumbarse? Yo no. Nunca he sido fuerte, nunca he sido una gran luchadora, y aun así he sobrevivido estos últimos años en los que no he hecho más que sufrir. ¿Cómo? Ni idea. ¿Quién consigue levantarse tras haber caido? ¿Quién consigue seguir adelante como si no hubiese pasado nada? Nadie, porque las personas cambian a las personas, y nada de lo que sucede en la vida de una de ellas pasa sin dejar huella. Y a veces esa huella duele, te hace sentir el peor de los dolores, te hace sentir pisoteada y rota, destruida irreparablemente. ¿Y todo esto para qué? Si al final morimos todos, ¿por qué no morir un poco antes?

No hay comentarios:

Publicar un comentario