5 de abril de 2013

Cosas que pasan

Que gracioso es. Te pasas la vida entera pensando que intentas hacerle bien a la gente que te rodea y después te das cuenta de lo egoísta que eres. Siempre has intentado ayudar a los que te importan, intentas hacer que rían en todo momento, y sabes perfectamente que darías tu vida por todos y cada uno de ellos. Suele doler cuando intentas ayudar a alguien y no puedes, cuando le dedicas la mayor parte de tu tiempo a pensar en el bienestar de esa persona que tanto te importa, y como tanto te importa te olvidas de tu propio bienestar, sabes perfectamente que harías todo por esa persona, dejarías todo de lado por esa persona y luego intentas alguna puta vez pensar un poco en ti, en tu propio bienestar y en que una vez quieres ser tu la que está bien, ser tu la que quiere reír y poder ser feliz, pero el comentario que hacen es que eres egoísta, que piensas en ti. Cuando en realidad te matarías por esa persona, intentas que sea feliz siempre, quieres verle bien siempre, y darías todo por las personas, y luego cometes un mínimo error, piensas una sola vez solo en ti, y ya nadie se acuerda del bien que has intentado hacer, solo se acuerdan de ese único error. Y ahí estás, pensando que eres una estúpida, que nunca has hecho nada por nadie, que no puedes hacer bien, que no sirves para nada, que eres mala persona y que no cuenta nada de lo bueno. Y eso no disminuye la depresión.

No hay comentarios:

Publicar un comentario